Ignacio Venegas Castillo.
(Lease como mera columna de opinión)
Hay un momento que todo país debería evitar, este sucede cuando los años y años de incumplimiento a la palabra empeñada hacen conjunción con el desgobierno.
Los sucesos de los últimos días, semanas hasta meses en Chile, hablando particularmente de las ”movilizaciones por la educación”, son precisamente el reflejo de esta convergencia.
La existencia de un desgobierno evidente, pues la conducción política del país reposa en manos de 2 personas de nula capacidad o conocimiento de la política, que además empeoran las situaciones con su obstinación, tozudez y absurdas teorías (como Hinzpeter y la “nueva derecha”), han llevado a que estos 15 meses de la nueva forma de gobernar, sea cualquier cosa menos gobierno. La obsesión de un ser personalista y ambiciosos, que no acepta sus errores ni consejos, por hacerse con el poder a través de cualquier medio, lo llevó a hacer promesas incumplibles a todos quienes pudo persuadir, sin medir consecuencia ni dimensionar las expectativas sin pensar que ese marketing, esa sobre alimentación al electorado, con la lluvia de ofertones, mas ciertos imponderables de la vida cotidiana, mas las reticencias típicas generadas por el rencor que muchos chilenos guardan, no solo en su alma, sino también en la de nuevas generaciones; permitieron que en pocos meses, una coalición sin experiencia no hiciera más que agua en el manejo de la administración política del aparato estatal, que es más que una empresa, pues con una mera administración gerencial no basta.
Errores como detener barrancones saltando la institucionalidad, permitir que se desarrollen la aprobación de Hidro Aysen (en vez de sacarse el pillo como lo hizo el gobierno de Bachellet según palabras del ex Ministro del Interior Belisario Velasco), el mal manejo comunicacional, la crisis del gas en Magallanes con una notable falta de autoridad y determinación, los problemas de los empleos de emergencia, la aún nula operatividad de soluciones para el transantiago o para el sistema de transporte colectivo en general, los almuerzos atrincherados entre oficialismo y oposición, el incumplimiento de la ley en el caso del conflicto mapuche, promesas innecesarias o conflictivas de cumplir como la regulación de las parajes homosexuales, el descuento del 7%, el post natal de 6 meses, entre tantas otras situaciones, son la cara tangible de lo que es la ausencia de conducción política, de lo que en definitiva es un gobierno sumamente débil.
Ante todo esto la reacción no se podría hacer esperar, 20 años de promesas incumplidas bajo un modelo institucional al cual públicamente declaraban y proclamaban como ilegitimo, pero que bajo las 4 paredes de La Moneda era considerado la mejor forma de seguir y avanzar; fueron colmando a la gente de ilusiones y nada más que ilusiones, que se expresa, como bien dijo Coco Legrand, en la pregunta ¿dónde quedó la alegría?. Durante los años de la Concertación ninguna obra de trascendencia a nivel social en beneficio de la gente surgió, si lo hizo una en contra de la gente como la LOCE o la jornada escolar completa, que nació de la mano de connotados socialistas como lo eran Lagos y Arrate en ese entonces.
Escusas van a haber muchas, que Pinochet aún no se retiraba, que las trabas de la Constitución, que los Senadores vitalicios y Designados, que el binominal, que la falta de acuerdo, que el Lobby, se puede encontrar de todo, pero nada de eso va a cambiar el hecho de que desde 1988 a 2010, 12 reformas constitucionales se realizaron, permitiendo cambios tan importantes como los periodos presidenciales, el sistema judicial, el sistema de salud, etc... Reformas que le permitieron a Lagos darse el gusto de que su firma reemplazara la de Pinochet en una Constitución que, el señor del Dedo (en el programa de Raquel Correa), reclamó tantas veces como viciada; entonces ¿no fueron más que excusas?.
Aún así la población ni se movió, más allá de uno que otro sobresalto, (proveniente comúnmente de las cúpulas políticas, que bastante ajena estaban y están de la gente), el país se asimilaba al “mar que tranquilo te baña” esperando por el “futuro esplendor”, pues era inconcebible que al magnánimo Lagos se le hiciera una protesta así, sin recibir al menos un rayo del señor todo poderoso en pleno discurso, como era imposible hablar mal de la señora Michelle que cuando más se la necesitó, brilló por su ausencia, siendo más un adorno como Jefa de Estado, que cumpliendo una labor activa como Jefa de Gobierno pues es lo que corresponde en un país presidencialista como Chile, era imposible molestar a Frei Ruiz Tagle, porque el respeto por su padre era más grande, para que decir Aylwin, el rey de las volteretas y los acuerdos, que un día botó a los socialistas mientras que al otro los necesitó, que un día condenaba a los terroristas subversivos y que al otro los indultó. Pero 20 años pasaron, un gobierno de derecha vino y la pasividad del “pueblo” se terminó; ahora todas las causas importan, ahora todo es debatible, rebatible, inaceptable, intolerable, conservador, todo es negocios, todo es querer cagarte, todo es lo peor. Y aquí es donde hace mella el primer párrafo, porque la gente no es tonta y al tomar nota que frente al gobierno lo que menos hay es gobierno, la actitud ahora es aprovechar, total los de derecha son ladrones, asesinos, lucradores, reaccionarios y demás; Total el Estado tiene que pagar y que los ricos y las mineras se pongan (porque no voy a pagar más impuestos para financiar nada), que alguna vez lo hagan, que les duela, no querían gobernar, traten de hacerlo total “otra cosa es con guitarra”, total fácil no se las vamos a hacer.
Y así el oportunismo vacuo, ese de los ecologistas de cartón que protestan por Hidro Aysen pero que no son capaces de reciclar, ni andar en bicicleta, ni apagar la luz cuando salen de la pieza o desenchufar el cargador del celular cuando no lo usan, ese de los que hoy reclaman por una mejor educación a bases de slogans que datan fácilmente de hace una década, de esos que reclaman por la igualdad de derechos siendo incapaces de respetar la esfera privada de pensamientos de los demás, pues si no aceptas la causas, eres facho.
El ambiente social se rarifica en luchas que teniendo mucho sentido, al ser llevadas a cabo, se vacían de contenido, sentido y razón. Porque, qué sentido tiene pedir mejor educación cuando no se quiere evaluar a los docentes, ni se propone cambiar los planes de estudio ni los procesos de admisión ni egreso ni la trascendencia de la educación técnica ni las bases de la educación básica ni la importancia del civismo la ética y la filosofía en la educación media; qué sentido tiene pedir gratuidad de educación en un modelo político que, por ser una Républica Social-democratica (no un Estado Proteccionista) no le corresponde garantizar nada a nadie, solo le corresponde facilitar; qué sentido tiene pedir el fin al lucro si el Estado de Chile no tiene la carga tributaria adecuada para encarar esa situación sin contar que nadie va a aceptar un aumento al IVA para finaciarlo, que sentido tiene pedir la Estatización completa, cuando los profesionales de la educación en su mayoría no aprueban el examen INICIA, cuando no se discute que tipo de estatización se quiere, sea provincial, regional central; qué sentido tiene protestar en contra del artículo de la libertad de Enseñanza y pedir el monopolio de la educación para el Estado si lo que mas falta es diversificación, liberación de los planes de estudios, el desarme de ese gigante burocrático que es el Ministerio y las desregulación por parte del mismo de los planes de estudios para que por fin en la escuela se toquen temas que nunca se han tratado (por ejemplo que alguna vez se hable con responsabilidad y pruebas del desastre político económico de los 70); qué sentido tiene pensar en la universalización del ingreso a la universidad cuando esto no garantiza la universalización de la profesionalización ni el egreso (si quieren un ejemplo miren a Argentina donde del 100% que ingresa, solo el 20% se titula y de ese 20% con suerte el 50% trabaja en su profesión), qué sentido tiene la monopolización del estudiantado en la universidad si lo único que se logra es afectar el mercado laboral de esos futuros profesionales regulando los salarios a la baja por la alta existencia de profesionales desempleados que acarrean a su cuesta un título desvalorizado.
En resumen QUE SENTIDO TIENE PROTESTAR POR PROTESTAR, QUE SENTIDO TIENEN SER REACCIONARIO EN UN MOMENTO DE DEBILIDAD.
Nadie pone en duda que el país necesita y merece una nueva y mejor educación pero ¿es esta la forma?, De qué te sirve congregar a 100 mil personas, acaparar titulares y cámaras SI NO SE PROPONE NADA!!!!! Lo dice el nombre de las consignas, SON DEMANDAS, ¿hasta cuando los chilenos van a demandar? Hasta cuándo van a seguir pensando que la forma de hacer las cosas es protestar porque ES MI DERECHO, PORQUE ME LO MEREZCO si como seres humanos con suerte merecemos la vida. Cuando será el momento en que prime la racionalidad de decir ME LO MEREZCO PORQUE ME LO GANÉ, PORQUE ME RESPONSABILICÉ, PORQUE CUMPLÍ CONMIGO Y CON MI DEBER.
Las protestas de esta semana no llegaran a nada porque básicamente son nada y son nada porque lo único que hay detrás de ella son exigencias… ¿cuando empiezan las propuestas? Cuando se verán a las Escuelas de Gobierno, las facultades y los profesionales de las Universidades en toma trabajar por amor a la causa, a sí mismos y a la patria o por ultimo por amor a sus hijos que vendrán. Cuando comenzará el trabajo interdisciplinario que reemplazará a las marchas por las bibliotecas, computadores, leyes, variables, estudios de opinión, sistemas y proyectos de ley en busca de un planteo lógico y racional a través del cual efectivizar esas demandas, hasta cuando el chileno va a demandar que le hagan la cosas en vez de empezar a hacerlas.
Muchos me criticaran que hablo sin propiedad, que ya no vivo en país, que no tengo idea o que no me meta en donde no me llaman… me da lo mismo, son las típicas palabras de los necios de siempre que no saben cómo es el mundo y cuál es su lugar en él.
El desgobierno junto con el oportunismo es el peor momento de un país, Chile hoy está en ese tránsito, saldrá, por alguna vez en su historia, algo bueno de todo esto.